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Revista Tecnología Minera N° 78

Editorial



La inversión minera y el desarrollo de las ciudades


Por: Isaac Ríos Quinteros
En nuestra editorial de marzo de 2012 destacamos que el “Perú ya era otro país”. Esto como resultado del boom minero de la década 2003/2012, que, por cierto, menguó en el quinquenio siguiente, 2013/2017, pero que solo en esos 15 años ayudó a reducir la pobreza de 60% el 2003 a cerca del 20% en 2017. Lo que equivale a casi 12 millones de personas que dejaron la economía de subsistencia por la de consumo.

La inversión minera de US$ 1,500 millones el 2003, se disparó hasta un pico de 10,000 millones el 2013, cifra récord en el país. Y aunque luego bajó a un promedio de 4,500 millones hasta fines del quinquenio, se puede apreciar que la inversión se quintuplicó en los 15 años indicados. Así, el efecto inmediato de dicho incremento de la inversión minera fue el aumento de las exportaciones del sector, que pasaron de US$ 4,500 millones en 2003 a 25,000 millones el 2012, manteniéndose en ese promedio en los siguientes cinco años, de acuerdo al aumento de la producción de nuevas operaciones mineras y el precio de los metales. Las exportaciones mineras se quintuplicaron en 15 años.

Durante el boom minero la población en pobreza bajó de 60% a 30%, o 15% por quinquenio, en los siguientes cinco años bajó a casi 20%. En resumen, se cambió el estatus del 40% de la población peruana, equivalente a 12 millones de habitantes que vivían en una economía de subsistencia, para pasar a otra de economía de consumo o clase media, de esas que llevan mejores estilos de vida, cuyos hijos estudian en colegios o universidades particulares y compran automóviles o casas en cuotas anuales. Es decir, la minería les cambió el destino a estos peruanos.

No obstante, esta nueva población consumista generada por el boom minero ha congestionado y tugurizado las ciudades del país cercanas a las nuevas mega operaciones o ampliaciones, como Cajamarca por Yanacocha, Huaraz por Antamina, Trujillo por Alto Chicama, Arequipa por Cerro Verde, Cusco por Antapaccay y Constancia, además de Lima por Toromocho y las principales oficinas administrativas y de logística de las empresas mencionadas.

En ese escenario, los alcaldes de estas ciudades o los gobernadores de estas regiones no han podido marchar al ritmo de las inversiones mineras o del boom minero, no han previsto el aumento de la nueva población consumista, antes de subsistencia, para adecuar la ciudad a las nuevas exigencias y necesidades de esa población, que han terminado embotellando las principales vías de tránsito de dichas ciudades, expuesta por la mayor demanda vehicular y de vivienda, cuyas ventas anuales se cuadruplicaron en los 15 años mencionados.

Un ejemplo de la falta de planeamiento urbano de las ciudades y su ordenamiento vial o de transporte, se observa en la capital, donde trasladarse de la vivienda a un centro de trabajo o de estudios, toma fácilmente entre tres y cuatro horas diarias. Solo para movilizarse, reduciendo sus horas dedicadas a la familia u otras actividades propias de la clase media. Todo esto a pesar que el último alcalde inició su gestión antes de boom minero y se quedó en esa época, dedicándose a pequeñas obras de “mejora” de los cuellos de botella vigentes, cuando debió priorizar anillos o vías rápidas para evitar rutas ya congestionadas, de tal modo que no era necesario aumentar el tráfico por esas rutas lentas y saturadas, sino evitarlas o desviarlas por otras de rápida circulación, tan usual en otras ciudades importantes del mundo.

El país y sus ciudades deben avanzar en paralelo con el desarrollo minero, pues éste no solo es el motor de nuestra economía, sino el propulsor de la modernidad. Y para ello hay que saber compatibilizar las necesidades de la sociedad con las necesidades de esta gran industria, encontrando puntos de encuentro que nos permitan un desarrollo más armónico y en favor de todos los peruanos.

Contenido de la revista

Despegan las inversiones

"Innovar no tiene fin, es una tarea constante"

Integración de proyectos mineros

La Minería bajo el agua ya es una realidad

Sistemas anticolisión

Tecnología Minera inaugura nuevas oficinas

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