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Detalle de la Revista

Revista Tecnología Minera N° 72

Editorial



Urgente, proyectar ferrocarril a Cajamarca


Por: Isaac Ríos Quinteros
En el desarrollo exitoso de los megaproyectos mineros peruanos, aquellos que requieren inversiones superiores a los mil millones de dólares o proyectan producciones superiores a las 100 mil toneladas de cobre al año, intervienen tres actores como responsables directos, (1) las empresas mineras titulares de los proyectos mineros, con su identificación y compromiso en todo el ámbito de la futura operación; (2) las firmas consultoras encargadas de realizar los estudios técnicos, económicos y ambientales, teniendo en cuenta los impactos dese la mina hasta el embarque de su producción; y (3) las autoridades gubernamentales encargadas de aprobar los estudios y emitir las autorizaciones para su ejecución y construcción, con la mirada centrada en los intereses de la operación y el progreso de la región y el país.

Como un buen ejemplo conviene recordar y destacar el enorme impacto en el desarrollo económico y comercial del centro del país, originado por el Ferrocarril Central del Perú, construido manualmente en las tres últimas décadas del siglo XIX, cruzando una topografía cordillerana muy accidentada en su recorrido del Callao, Lima y La Oroya, requiriendo más de 60 puentes y 60 túneles, sin el equipamiento mecánico que hoy conocemos, con sus inmediatas ramificaciones a Huancayo, Cerro de Pasco y Huancavelica, haciendo de la región del centro del país, en el de mayor desarrollo y avance económico en comparación a todas las regiones.

Todo el siglo XX el centro del Perú tuvo un progreso notable, potenciando su agricultura y ganadería, abriendo más de una veintena de operaciones mineras, vigentes hasta la fecha, y todavía con el potencial de continuar por otros siglos, es decir, la infraestructura ferroviaria fue la verdadera palanca de progreso y desarrollo de pueblos de la serranía, antes pobres y olvidados, facilitados por la infraestructura vial en el movimiento de carga y pasajeros en la zona.

Esta experiencia no fue considerada en las regiones de Apurímac y Cusco por ninguno de los tres actores mencionados, donde en la última década se han iniciado las mega operaciones de Antapaccay, Constancia y Las Bambas, todas cercanas unas a otras y con vías comunes de transporte de concentrados. Sin embargo, ahora para mantener operativa una de las más grandes de nuestras operaciones mineras, se tiene que decretar Estados de Emergencia para evitar la protesta de los pueblos afectados por el polvo que levantan los cientos de camiones de tránsito diario en las carreteras afirmadas, no asfaltadas, a pesar de tener una línea férrea cercana, iniciada en su tramo Mollendo Arequipa, antes de la del centro, ya mencionado.

La adjudicación del proyecto minero Michiquillay, en Cajamarca, presenta una muy buena oportunidad para no cometer los mismos errores o descuidos ocurridos con las nuevas operaciones mineras de Apurimac y Cusco, pues también cuenta con varios proyectos mineros cercanos, cuyo desarrollo debe tener presente, no solo su explotación, sino preparar la infraestructura de transporte común, para la minería y para la región, de tal manera que todos la aprovechen o se beneficien de un sistema que ofrezca la mayor seguridad vial, costos operativos accesibles para todos los usuarios, un impacto ambiental mínimo frente a las carreteras y, sobre todo, que llegue a los pueblos de Cajamarca, para potenciar su estancada ganadería y agricultura, aprovechando su gran potencial de extensas tierras agrícolas y ganaderas, pues casi no existen desiertos o cerros pelados.

Es momento del desprendimiento de las empresas mineras titulares de los proyectos mineros, como Galeno, Michiquillay, Conga, Yanacocha y otros, que en conjunto pueden producir más de un millón de toneladas de cobre por año. También de las firmas consultoras que no solo vean los impactos positivos o negativos en los mismos proyectos mineros, sino también en la región, pensando que estos pueblos tienen derecho a su progreso. Y finalmente, también es tarea de las autoridades gubernamentales, tanto nacionales, regionales o locales, para plantear soluciones comunes y no parciales. Sin duda que la línea férrea del puerto a estas futuras minas, abrirá el camino de desarrollo y progreso de todo el norte. El Perú lo necesita a gritos.

Contenido de la revista

El efecto Michiquillay

"Tenemos que lograr que nuestro potencial minero no sea un abstracto, sino una realidad."

La mayor planta de energía solar del país

Sistemas de automatización y control en plantas concentradoras

Estandarizando los procesos constructivos

Disciplina y compromiso en el manejo de relaves y agua de mina

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